¿Hacemos comunicación interna?

Entre mis múltiples defectos, derivados de mis múltiples años, está el de una cierta pereza ante el mundillo de la prevención de riesgos laborales. Sí, sé que yerro pero…

Sin embargo, hay una prevención de riesgos a la que le pasa todo lo contrario, que me motiva enormemente. Se trata de realizar periódicamente actividades de comunicación interna, de manera que, entre otros muchos beneficios, favorezcamos la detección de rumores, de problemas… de riesgos laborales (ahora sí).

Existe una profesión curiosa y sugerente, que es el Chief Hapiness Officer (CHO). ¡Genial! Expertos en recursos humanos, psicología, comunicación interna y lo que haga falta que, precisamente, intentan detectar esos riesgos para (pro)poner una solución antes de que la empresa se enfrente a algo más intenso y quejumbroso.

Cada vez soy más pesado y tiendo a presionar a mis amigos con preguntas sobre la gestión de la comunicación en sus respectivos trabajos. Me sorprende inmensamente la cantidad de ellos en los que la comunicación interna (verbal) es inexistente, excesivamente esporádica y con empatía bajo mínimos.

Hay una definición que me encanta sobre la comunicación interna: “organizar la gestión de la oferta y la demanda de la información”. Pues eso. Sin ella no hay claridad de objetivos, ni cultura de empresa, ni un lenguaje común, ni un conocimiento personal, ni siquiera un trato humano. A nuestra elección queda.

Un coronel entre el mando y la comunicación

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